albertbarque

Llegó a este destino después de cursar la carrera de Economía en la Universitat Pompeu Fabra, donde conoció al Prof. Robin Hogarth, uno de los mayores expertos en el campo de la toma de decisiones, que le insistió en que hiciera el Master Research in Brain, Cognition and Behavior de la Universidad de Barcelona para optar a la beca de los EEUU que le ha hecho llegar a Londres y trabajar junto al Prof. Emmanuel Pothos, su supervisor de tesis.

DIBUJANDO NEURONAS, ESCRIBIENDO CEREBROS, PINTANDO MENTES

Cuando llega el fin de semana, Albert deja la bata de investigador. Se imbuye en sus ropas de pintor y saca la paleta y sus óleos. Su vena de pintor le ha acompañado toda la vida, aunque mientras estudiaba Economía no tuvo más remedio que dejarlo de lado.

Pintar es una vía de escape al doctorado. El arte le permite expresar aquello que no puede sacar en el mundo científico. Funciona sin hipótesis, sin justificaciones, sin lógica. Se deja llevar por el surrealismo, dando rienda suelta a su mano y a su creatividad. Suele acompañar estas imágenes con poesía y relatos breves, dos géneros que le apasionan. Puesto que siempre ha funcionado por etapas, ha recopilado todas sus creaciones en varias colecciones que expondrá por primera vez durante la Brain Awareness Week en Londres, justo una semana antes de dar su ponencia en [email protected].

Él mismo ilustra los artículos que escribe, desde 2013, para El Periódico: son las Neurocápsulas, pequeñas piezas de divulgación científica fresca y narración fluida. En ellas intenta hacer entender a sus lectores por qué la gente actúa de una manera determinada. Estas cápsulas le permiten mantenerse conectado con su tierra de origen y no sumergirse completamente en la rutina londinense.

Siempre ha tenido mucha iniciativa. Le interesaban temas que iban más allá de lo que estudiaba en cada momento. Le parecía normal acercarse a los profesores y preguntarles sobre lo que él quería saber. Si uno no tenía la información que quería, ¡otro lo tendría!

Por eso, mientras estudiaba la carrera fue cofundador, junto a Adrià Aldomà, del Grupo de Estudiantes de Economía y del Día del Estudiante, donde organizaban encuentros con profesores y conferencias. Eran experiencias muy enriquecedoras que le hicieron perder ese miedo generalizado que los alumnos tienen a intimar con los docentes más allá del aula. Además, acaba de publicar junto a Adrià “Generació 2014: Els joves catalans davant el mirall” un libro que explora y replantea el futuro en todas sus dimensiones desde la perspectiva de la generación “Y” o “millenials”. Está editado y publicado por el Centre d’Estudis de Temes Contemporanis, de la Generalitat de Catalunya.

Albert estaba, además, especialmente interesado en estudiar otras ramas del conocimiento. De pequeño quería ser arquitecto o químico, y siempre le ha fascinado la física. Por eso, mientras estudiaba economía devoró muchísimos libros que a primera vista no tenían mucho que ver con lo que hacía.

Accedió a la neurociencia a través de la microeconomía, especialmente de cómo los individuos toman decisiones. Así fue como dio con el libro “Predictably Irrational” y envió un correo electrónico al autor, el Prof. Dan Ariely (que ha dado varias TED Talks con millones de visitas). Le dijo lo mucho que le había interesado el tema y este le contestó que una de las figuras más ilustres de esa temática era Robin Hogarth, el que a partir de entonces se convertiría en su mentor académico.

Desde ese momento se dedica en cuerpo y alma a la neurociencia, un tema que le apasiona. Su día a día está lleno de compromisos: organizar experimentos, reuniones, leer; generar nuevo conocimiento. Aún así, no le impide encontrar otros proyectos en los que meterse. Por ejemplo, la iniciativa llamada “Heroes of Neurons” con Álex Gálvez-Pol, su compañero de doctorado y de piso en Londres.

A muchos les parecerá que con un calendario tan apretado Albert no tiene tiempo para otras cosas. Nada más lejos de la realidad: siempre que puede busca un hueco para ir a correr o a nadar. Tienen que ser actividades individuales, pues le resulta muy difícil encontrar a alguien que comparta tiempo libre con él para sacar a pasear la raqueta de tenis que descansa en su habitación.

Lo hace para airear la mente, descansarla. No hay nada que le estimule más que dedicar los fines de semana a pintar, pintar, siempre pintar; probar cosas nuevas. Ya lo dice su “lema”: