jordi
Jordi Saragossa (1988) es un fotógrafo oficial del equipo Salomon Internacional y de Buff Pro Team cuya función principal es retratar a uno de los corredores de montaña más reconocidos: Kilian Jornet. Su voluntad de hierro le permite aguantar horas inmóvil en la montaña, esperando que pasen los corredores. Aún así, la calidad de sus imágenes radica más bien en su relación con Kilian fuera de las carreras.

Jordi no soporta llegar tarde. Aparece en el punto de encuentro a la hora exacta, ni antes ni después. Suele llegar entre cinco y diez minutos de antelación, aprovecha para aparcar su bicicleta y contestar algunos mensajes. Cuando llega el momento se pone en marcha y saluda.

Esto se debe, sin duda, a su profesión. Al fin y al cabo, tiene que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Los corredores pasan ante él como una estela: fallar o llegar tarde sería fatal. Los espera pacientemente, acechando entre la montaña y Jordi aplica esta filosofía a su día a día.

Nada le gusta más que subir la montaña en su tiempo libre y llegar cuando se pone el sol. Las vistas y las fotografías que se disfrutan desde ahí son su entrenamiento.

Su pasión por la fotografía y la naturaleza están entremezcladas. De pequeño le fascinaban los calendarios en los que aparecían imágenes panorámicas de la montaña. Le gustaba decirse a sí mismo que él haría lo mismo y lo consiguió: hace un par de años lanzó su propio calendario.

Se encargó de todo, desde maquetarlo y editarlo hasta difundirlo y distribuirlo. Consciente de todo el esfuerzo que hay detrás de cada proyecto, hace especial hincapié en que se reconozca tanto la fotografía en cuestión como al fotógrafo que la ha hecho, pues muchas olvidamos que alguien la ha hecho.

Jordi tiene, además, un excelente manejo del Photoshop. Ha llegado a un punto en su vida en el que solo acepta encargos que le suponen un reto y ponen al límite sus habilidades.

Ha conciliado sus pasiones con su vida profesional. Afirma que, como todos los que están con él durante las carreras, ha conseguido trabajo en su patio de juegos: la montaña.

Sin embargo, no siempre ha sido así. Entró en contacto con su profesión a través de la fotografía, no de la montaña. Mientras estudiaba en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya hizo su primer trabajo: pasar una semana en una residencia conociendo y fotografiando a una pareja de ancianos.

La experiencia le gustó y decidió llevarla un paso adelante. Contactó con Kilian y le propuso acompañarle para hacer lo mismo. Todavía recuerda la soledad que le embargó cuando sus padres le dejaron en un camping de Suiza para seguir su itinerario y él se quedó ahí, esperando.

Esa media hora se le hizo eterna. Pasar tantas horas en la montaña inmóvil le hacía querer volver a su casa, pero tenía que aguantar, y lo consiguió. Cuando Salomon vio el resultado no tardaron en pedirle que repitiese al año siguiente como parte del equipo; el  resto es historia.

Una vida sencilla, pero llena de momentos ricos e íntimos que solo él sabe disfrutar. Un optimista nato, capaz de darle la vuelta a cualquier situación.

Unos días antes de la primera carrera de su segundo viaje con Kilian le robaron todo el equipo. Lejos de deprimirse, le pidió la cámara su padre y, al volver, lanzó la peculiar campaña #FotógrafoSinCámara. Reunió unos cuantos objetos de amigos y clientes y los subastó: con lo que ganó recuperó un cuarto de lo que le costó el equipo nuevo.

La austeridad de sus necesidades le permite trabajar unos meses para poder vivir a su ritmo el resto del año, cultivando mente y espíritu. ¿Qué le depara el futuro? Jordi no planea; actúa por instinto. Funciona en el día a día y se deja guiar por lo que le apetece.

Solo sabe una cosa: que quiere evolucionar, aplicar lo que ha aprendido sobre fotografía en las carreras para llevarlo a otros terrenos. Quiere volver a mimetizarse con el ambiente y encararse con el riesgo.